TRAS LA LIBERTAD

 

Y volvieron los encuentros,

los abrazos y los besos,

las caricias reprimidas,

los saludos decididos,

el contacto deseado.

Volvieron, sí, tantas rutinas,

tantos gritos apagados,

tantos sueños idealizados,

tantos te quiero velados.

Pero también regresó

la brutal indiferencia,

olvidar a los vecinos,

bucear en amistades,

sobrevivir al destino.

Regresó, sin querer,

todo lo que odiamos,

las rencillas,

las envidias,

las mentiras insolentes.

Porque nada se aprendió

ni pudo, acaso, mejorarnos.

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