El viento
buscaba su sombra
por cañas
y arenales,
danzando entre
remolinos,
silbando sobre
los mares.
Buscaba el
viento su sombra
bajo un
espejo de luna
mientras la
noche lloraba
al ritmo
de los tambores.
El viento
perdió su sombra,
ya no hay
quien lo acompañe,
y vaga
por los resquicios
de las guerras
y del hambre.

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