AGUARDANDO

 

Uno a uno

se van desgranando

los pasos ausentes,

las voces lejanas,

las miradas opacas.

Uno a uno,

cada ser

que entra y sale,

va dejando,

sin querer,

un incómodo y forzado

vacío en el aire.



EN LA LIBRERÍA

 

Tras el escaparate, ella veía pasar la vida: jóvenes parejas con bebés en los brazos, ancianos de andar lento e inseguro, escolares en cabalgata carnavalera, trabajadores apresurados y exhaustos. Mientras, a su lado, los otros libros permanecían inmóviles. Solo ella, la mujer de la portada, palpitaba con cada cliente que entraba.