CON EL TIEMPO

 Con el tiempo aprendes

cuánto vale el silencio,

las palabras ocultas,

las lágrimas derramadas.

Y, a ratos, aprendes

que el abrazo te encadena,

que los besos te transforman

y que el roce te aprisiona.

Con el tiempo aprendes

que cada deuda se paga

aunque tu vida y tú

se desdibujen en la nada.

EL RASCADOR

 

Tenía un rascador en cada habitación, en cada bolso, en cada cajón. Nunca sabía cuándo el irremediable picor cubriría su espalda de un feroz desasosiego. Y cuando llegaba, ella iniciaba una danza salvaje, con la esperanza de una tregua. Así, poco a poco, su piel se fue llenando de marcas, imperceptibles al principio, pero, con el tiempo, se volvieron como los surcos en la tierra reseca. Y entonces, solo entonces, el picor comenzó a debilitarse, mientras por las hendiduras comenzaban a aflorar todas sus penas.




OLVIDO

 

Si mi memoria se borra, 

cuéntame, hija, algún cuento,

léeme, hijo, algún libro,

recítame, amor, algunos versos. 

Si mi memoria se borra, 

déjenme que las palabras

acunen, al vaivén, mi alma,

llevando el ritmo a mi cuerpo.

Si mi memoria se borra

y no recuerdo los rostros,

rellénala de muchas fotos,

de risas y hasta de cantos.

Que no se rompa ese hilo

que me conecta con la vida.

Si mi memoria se borra,

escriban, 

por turnos,

todas mis letras.