Desde muy
niña, su abuela la enseñó a hacer ganchillo y, su madre, a tejer. Con sus
pequeñas manitas, sujetaba con fuerza las agujas, enrollaba el hilo entre sus
dedos y le daba vueltas, contando los puntos con su voz suave. Mientras tejía,
o mientras hacía interminables cadenetas, concentrada en la labor, no pensaba
en nada que no fuera aquello que había empezado. Pero a veces, muchas veces,
cuando terminaba veía que, en su roseta, o en su jersey, había demasiados
agujeros. Lejos de desanimarse, lo volvía a intentar con más pasión. Y así
fueron transcurriendo los años. Cada vez, más prendas, cada vez, menos agujeros,
sin darse cuenta de que su infancia, tan llena de vacíos como la ropa que
tejía, se fue volviendo tupida, compacta, densa, hasta el punto de que no
entraba un solo rayo de luz, ni un soplo de aire fresco. Encerrada en su mundo,
aislada, Clotilde sintió que se ahogaba la mañana en que vio, a través de la
ventana, aquellos ojos pardos por primera vez, el brillo y la alegría que
desprendían. Cogió el chaleco que estaba tricotando, con sus líneas perfectas,
su patente inmaculada, y tomó una decisión. Sacó las agujas y, muy despacio,
comenzó a deshacer cada punto. Con cada vuelta deshecha, notaba que el aire
volvía a entrar a sus pulmones. En ese momento, Clotilde comenzó, de nuevo, a respirar.
Este blog nace con el deseo de dar a conocer las palabras que, desde que salen de mi mano, van directo al papel, y, de allí, al aire. Siempre que alguien las lee en voz alta, ellas vuelan a su antojo hasta los rincones más insospechados y, si la lectura es en silencio, se quedan ya para siempre en el alma de los lectores.
CLOTILDE
En el 2017 comencé este blog para dar a conocer mis escritos. Durante años lo dejé de lado por motivos personales, pero hoy, a esta hora en la que el sueño me ha abandonado, he decidido retomarlo. Publicar un libro no es fácil, así que, al menos, compartiré mis relatos y poemas con todo aquel que quiera acercarse hasta este pequeño rincón a leer un rato. Deseo que mis palabras, las "palabras al aire", les toquen el alma. Con eso, me doy por satisfecha.
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Tejer para encerrarse en sí misma. Muy buena reflexión, Rosa ❤️
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