DESTINO INCIERTO

     Enfundado en una sudadera gris, con la capucha cubriendo su cabeza y parte de su rostro, el joven recorría la rampa de la biblioteca incansablemente. Tal vez, aguardaba a alguien. Probablente a nadie. Sus ojos tristes miraban casi siempre al suelo, pero a veces, sin saber por qué, elevaba la vista a lo más alto. Caminaba, lento, constante, de arriba a bajo. En su mano, una botella de agua para calmar aquella sed que lo atenazaba. En su alma, la nostalgia, los recuerdos, el deseo de que todo fuera diferente.

    Mientras los estudiantes silenciosos se aplicaban en sus apuntes, el joven de la sudadera gris se preguntaba si este era el futuro que le esperaba, andar sin rumbo fijo. ¿Dónde estaban sus opciones? ¿Dónde las oportunidades? Lejos se quedó su tierra, cruzando el mar y el horizonte, y ahora solo pensaba qué hacer con una vida que le  resultaba tan pesada e incierta. 






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