LA COSTURERA

 

         

      Amaba coser más que otra cosa en el mundo. Sus tardes se iban desgranando entre hilvanes, pespuntes, ojales y dobladillos. Cualquier tela que caía en sus manos, le parecía apropiada para una prenda, ya fuera una falda, una blusa, una chaqueta, unos pantalones o un sombrero de ala ancha. Comenzaba después de comer, justo en el momento en el que en la televisión aparecían las primeras imágenes de su novela favorita. Así, entre puntada y puntada, iba escuchando las voces tan conocidas, mirando de reojo los rostros familiares y cosiendo sus sueños imposibles.

     Por las mañanas recibía a las clientas. Les hacía las pruebas de sus encargos, ajustaba lo que había que modificar con alfileres y les daba otra cita para la prueba definitiva o para recoger el pedido. Era tanto el trabajo que tenía, que no paraba hasta la hora del almuerzo. Lo que había empezado con un par de favores, se había convertido en un negocio, dado el éxito que había tenido. Decían que tenía manos de oro, y que todo lo que cosía era cómodo, agradable al tacto y se encajaba en el cuerpo como una segunda piel. Decían también que, cuando usaban sus ropas, les parecía sentir un abrazo invisible. Ella escuchaba, sonreía y callaba. Lo que nadie sabía era que aquellas manos, aquellos dedos, eran una extensión de su alma y que, cuando cosía, con cada ir y venir de la aguja, sus anhelos, sus deseos, sus ilusiones, se transformaban en el hilo que, con ternura, unía cada trozo de tejido. 





4 comentarios:

  1. Hermoso relato y coincido contigo. Mi madre cosía y bordaba y en cada puntada ponía el alma, por eso me da tanta pena usar todo lo que tengo bordado por ella. Un abrazo compi.

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    1. Muchísimas gracias. Esa era la idea: hacer un pequeño homenaje a todas esas mujeres que dedicaron y dedican su vida a la costura, y siempre con pasión.

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  2. Por un instante, el leer este precioso relato, me vino a la memoria mi querida madre y su cuarto de costura repleto de bobinas de hilo, retales y tijeras dentadas...

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    1. Me alegro de que este relato sirva para despertar emociones. 😊😊🥰

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