Cuando yo me muera
no me lleves flores.
Prefiero algún libro
que hable de esperanza,
que hable de ilusiones,
que grite a los vientos
que la vida es bella.
Y junto a mi tumba
coloca un estante.
Ponle algún techado,
que me los proteja,
de la luz del sol,
la brisa y el agua.
Cuando yo me muera,
déjame algún libro,
por pequeño que sea,
por si llega alguien
con el alma rota
y los pies cansados.
Que pueda sentarse
a leer un rato,
buscando el sosiego
en la voz de tantos.
Y si se lo lleva,
tú no pases pena.
Para eso lo quiero,
y no solo de muestra…
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