Él se recostó en la cama, la cabeza
apoyada en la pared, y el móvil en la mano. Debería haber estado
estudiando...pero se le hacía tan pesado... Eran tantas las leyes, y cambiaban
tanto de un año para otro, que parecía que no iba a terminar nunca...
Miró a su alrededor. Quizás era el momento de recoger el cuarto...Su
madre se lo había dicho muchas veces...Pero él siempre encontraba una excusa
para no hacerlo...Y ahora estaba allí, tumbado, con el móvil, mandando mil y un
mensajes a sus amigos...Cualquier cosa con tal de no levantarse, de no arrancar
de ese tedio que le aplastaba algunos días...Tal vez en la tele estén dando algún partido. Podría cambiar la cama
por el sillón, pensaba, mientras su cerebro ordenaba a sus músculos que se
levantasen.
Y así dejaba pasar el día, sin darse cuenta de lo triste que es tener
solo veintiún años y que ya te pese la vida…
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