RETOQUES

       Siempre quiso ser más joven, más bonita, más perfecta. Pensaba que así sería la admiración de todos, que los hombres la perseguirían por doquier, y que las mujeres envidiarían su porte elegante. Trabajó duro y ahorró hasta el último céntimo de su sueldo con una sola idea en la cabeza: operarse en cuanto tuviese el dinero suficiente.
Por fin llegó el gran día. Buscó el mejor cirujano plástico. Le explicó lo que quería. Él asintió y le dijo que no había problema, que cumpliría sus expectativas. Y así fue. Modeló sus párpados, sus pómulos, su barbilla, sus pechos, su vientre, sus muslos, en fin, todo lo que se podía retocar. Cuando, después de una larga recuperación, el cirujano la dejó contemplarse ante un espejo de cuerpo entero, ella se echó a llorar.
- ¿Por qué lloras? - le preguntó él - ¿No te gusta?
- Es perfecto- respondió ella entre sollozos, pero ya no soy yo...
Desde aquel día, se convirtió en un alma atormentada encerrada en el cuerpo de una desconocida...  

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