IRONÍA

        Cuando sintió el calor suave del sol sobre su rostro, despertó y abrió los ojos a un nuevo día. Extrañada, contempló la oscuridad que invadía el cuarto. Afuera el silencio era sobrecogedor. Dentro habitaba otro silencio diferente, gélido, desnudo. No se atrevió a moverse. ¿Estaba soñando? ¿Qué realidad tan distinta a la habitual era la que la envolvía? Trató de escuchar su corazón... Era en vano. Trató de respirar, pero a sus pulmones no llegaba ni un ápice de aire...Por fin comprendió: había soñado que tenía un cuerpo y una vida. ¡Qué absurda ironía, si ella era la muerte!

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