VALENTINA

 




          Valentina lo observaba todo con esos ojos en los que cabía el mundo. Pero el mundo la abandonaba cada tarde, dejándola sumida en el más profundo desconcierto.


DÉJAME

 




Déjame enjugar tu rostro

con mi pesar más sincero.

Déjame acunar tu pecho

y que una nana te cante.

Déjame sentir tu cuerpo,

despojarlo de ese frío

que te consume los huesos,

que te abandona al destino.

Déjame tomar tus manos,

acariciar tus sentidos

por si se pierde tu rumbo

para que encuentren su sitio.

Déjame mirar tu rostro

que va ocultando mis miedos

por no poder encontrarte

y tampoco regresarte.

Déjame llorar la ausencia,

despojar todo recuerdo

de sensaciones vacías

y de mil lágrimas esquivas.


(Dedicado a todos los que han sufrido la pérdida de un ser querido)