CALCETINES VIUDOS

 


     Cuando mi madre ponía la ropa a lavar, siempre salía algún calcetín sin pareja. Por más que lo buscábamos, nunca aparecía. Yo pensaba que se los tragaba la lavadora, pero incluso, abriendo el filtro, tampoco lo veíamos. Mi madre me decía que esos eran los calcetines viudos, ya que habían perdido a su pareja. Entonces, un día, decidí meterlos todos juntos en una caja. Así, al menos, no se sentirían tan solos. A los pocos días, cuando la abrí de nuevo para guardar otro, me encontré con una sorpresa. Todos los calcetines se habían emparejado. Aunque no fueran exactamente iguales, cada uno había buscado aquel con el que más se identificaba: uno rosa con uno azul, uno de rombos con otro de flores, uno violeta y otro naranja…Entonces comprendí que aquella caja era como la vida. No importa lo distintos que seamos. Siempre habrá alguien con quien compartir nuestros mejores recuerdos.

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