EL OVILLO

 


     Gerardo daba vueltas alrededor de la manzana, tratando de recordar dónde estaba su casa. Cada esquina le resultaba familiar, pero no lo suficiente como para lograr orientarse. Y mientras sus piernas cargadas de años se agotaban con cada paso, su cabeza se convertía en una maraña de pensamientos, imposible de desenredar. Al final, qué era sino un ovillo perdiendo los colores y dejándose arrastrar por el aire de su agitada respiración...

No hay comentarios:

Publicar un comentario