EN LA LIBRERÍA

 

Tras el escaparate, ella veía pasar la vida: jóvenes parejas con bebés en los brazos, ancianos de andar lento e inseguro, escolares en cabalgata carnavalera, trabajadores apresurados y exhaustos. Mientras, a su lado, los otros libros permanecían inmóviles. Solo ella, la mujer de la portada, palpitaba con cada cliente que entraba.

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