POBRE HOMBRE

 A menudo 

lo veo caminado,

apoyado en su andador,

arrastrando los pies. 

Hoy llovía,

y él se deslizaba,

lento,

con pasos torpes,

mojándose sin darse cuenta,

apartándose al paso de mi coche.

Siempre saluda

y a veces pide dinero,

no sé si para pan

o para vino...

Y hoy,

al verlo mojado,

pidiendo quinientos euros

como quien pide un abrazo,

o tal vez un beso,

pensé un momento,

con profunda tristeza,

¡qué habrá en su cabeza

y en sus manos yertas!



No hay comentarios:

Publicar un comentario